|
|
 |
|
|
| |
Moniciones V Domngo de Pascua Ciclo C
30 de Abril, 2007, 18:12
|
|
 
|
Moniciones para la Misa |

|
 |
|
La cincuentena Pascual
V Domingo |
6 de mayo de 2007 |
LAS LECTURAS DE HOY
Monición de Entrada
Hermanos en Cristo, muy buenos días, (tardes, noches): Estamos celebrando el quinto domingo de Pascua, tiempo de alegría en el Señor. Nuestro gozo ha empezado aquí, pero Cristo, nos revela que habrá una nueva creación al fin del mundo. Mientras, tenemos que continuar la misión de Cristo aquí en la tierra, amándonos unos a otros. Unidos con Cristo roguemos por una unión más profunda entre nosotros al empezar esta eucaristía. De pie, por favor, para recibir la procesión con el cántico de entrada.
Primera lectura: Hc 14, 21b-27 (Pablo y Bernabé vuelven de su primera misión)
Escucharemos el relato de la primera misión de Pablo y Bernabé. Ellos regresaron a su gente exhortándolos a perseverar en la fe y subrayando las tribulaciones que vendrán. Pero sobre todo, ellos contaron lo que Dios había hecho por medio de ellos y que es importante en la vida de la comunidad. Escuchemos.
Segunda lectura: Ap. 21, 1-5a (Dios enjugará las lágrimas de sus ojos)
En el libro del Apocalipsis, san Juan ve un cielo nuevo y una nueva tierra, que es la Iglesia triunfante. Ese triunfo comienza en la tierra. Dios convive con nosotros y espera el fin de nuestra noche en la tierra para llenarnos de alegría. Si participamos, si sentimos y vivimos con la Iglesia aquí, gozaremos en el cielo. Presten mucha atención a esta revelación.
Tercera lectura: Jn 13, 31-35 (Les doy un mandamiento: que se amen)
El evangelio de hoy es parte del discurso de despedida del Señor en la última Cena. Cristo fue glorificado a través de su pasión y muerte, lo mismo va a pasar con su Iglesia. Cristo nos da un nuevo mandamiento, el amor mutuo. Puestos de pie, entonamos el Aleluya y escuchamos la Buena Nueva.
Oración Universal
- Por nuestra la Iglesia, para que continúe practicando la caridad con los más necesitados. Roguemos al Señor.
- Por los misioneros, para que no sientan temor de predicar públicamente el nombre de Jesús. Roguemos al Señor.
- Por los que abandonaron la Iglesia, para que experimenten el amor de Cristo y de sus hermanos y regresen al redil. Roguemos al Señor.
- Por el amor, la comprensión, el diálogo y la caridad entre los jóvenes y los adultos, entre maestros y alumnos, para que nos amemos todos como quiere Dios. Roguemos al Señor.
- Por nuestra diócesis, para que surjan las vocaciones a la vida religiosa y sacerdotal. Roguemos al Señor.
- Por todos nosotros aquí reunidos alrededor del altar y en el amor de Cristo, para que crezcamos en su amor, especialmente en nuestros hogares. Roguemos al Señor.
|
Exhortación final: |
|
|
(Tomado de B. Caballero: La Palabra cada domingo, San Pablo, España, 1995, p. 483)
|
Señor Jesús, que al despedirte de tus discípulos dijiste:
“Ámense como yo los he amado; así los reconocerán como de los míos” ,
perdona nuestra falta de seriedad. Te dejamos mal muchas veces,
porque no nos amamos unos a otros como tú mandaste en la cena.
Después de tantos años de cristianismo todavía no hemos aprendido
la lección. Suspenso anual durante siglos y siglos.
Cambia, Señor, nuestro corazón de piedra por otro de carne.
Transvasa tu Espíritu de amor a nuestro interior anquilosado.
Y cuando hayamos desterrado por completo de nuestro estilo
el egoísmo, la soberbia, el desdén, la frialdad y la revancha,
entonces los demás nos reconocerán como tus discípulos.
Amén. |
| Preguntas, comentarios y agradecimiento a: Domingo Vásquez Morales, C.Ss.R. |
|
   
|
|
Firme el ibro de visitas Foro de discusión |
|
Leer los comentarios de nuestros visitantes |
|
Mapa del sitio "Cuentos rápidos para leer despacio" |
|
Entre aquí para que ver el corazón de Dios Padre | |
|

|
|
|
|
www.scalando.com / http://dvasquezmorales.miarroba.com |
|
|
|
| Referencias (0)
|
|
| |
Homilía V Domingo de Pascua Ciclo C
30 de Abril, 2007, 18:04
|
|
 
|
En Camino
Homilía para el Domingo |

|
 |
|
La cincuentena Pascual
V Domingo |
6 de mayo de 2007 |
| Autor: Neptalí Díaz Villán CSsR. Fuente: www.scalando.com |
|

|
Haz para para ver las lecturas de hoy |
|
- 1ra lect.: Hch 14,20-26
- Sal 144
- 2da lect.: Ap 21,1-5a
- Evangelio: Jn 13,31-35 |
¿Qué hora es?
|
|
Cielo nuevo y tierra nueva |
Las lecturas de hoy nos dejan ver la utopía de un mundo mejor: los cielos nuevos y la tierra nueva (Ap 21,1-5a). La fuerza que debe dinamizar la construcción de ese nuevo mundo: El Amor (Jn 13,31-35). Y anuncio de esa nueva forma de vivir como Buena Nueva abierta para todos los pueblos. Anuncio realizado por medio de Pablo y Bernabé; anuncio lleno de dificultades pero también de muchas satisfacciones tanto para los destinatarios como para los evangelizadores (Hch 14,20-26).
Empecemos con la propuesta del Apocalipsis: "El Apocalipsis debe ser entendido en el contexto histórico en el cual nació: Asia Menor- finales del siglo primero -, debe ser interpretado con el Espíritu con el cual fue escrito: el enfrentamiento económico, político, cultural, social y religioso del pueblo de Dios y de la comunidad cristiana con el imperio Romano y las fuerzas sobrenaturales del mal".
La situación interna y el contexto socio-histórico de las personas que hacían parte de las primeras comunidades cristianas, su experiencia de fe con Jesús muerto y resucitado, las llevó a una procesual toma de conciencia de la necesidad de hacer algo por ellos mismos y por los demás seres humanos. A superar todas las taras personales que impiden al ser humano vivir en plena libertad y lo sumergen en un mundo de oscuridad, muerte e infelicidad: egoísmo, codicia, envidia, rencores, vanidad, miedos, inseguridades, etc. A superar un mundo dominado por la injusticia, la dominación, la sangre y la muerte, producto de la acción criminal del imperio romano. A esa nueva realidad que querían formar a nivel personal y comunitario le dieron el nombre de cielos nuevos y tierra nueva.
No es música celestial. Es fuerza creadora y recreadora de Dios que impulsa a formar otro mundo que se hace posible con la apertura a la gracia de Dios y con el trabajo humano. Un mundo donde el mar (signo del mal y de la muerte) y sus consecuencias: luto, llanto, dolor, desesperación, frustración e infelicidad, ya no exista.
“La tierra y el cielo son nuevos y Jerusalén es nueva, porque en ellos la vida triunfa sobre la muerte, el orden sobre el caos y la luz sobre las tinieblas; la compasión triunfa sobre todo llanto, clamor y dolor; ya no hay maldición alguna. Lo que aquí se trasciende no es la materialidad o corporeidad, sino la muerte, el caos, las tinieblas, el sufrimiento, la maldición; sigue habiendo cielo, tierra, ciudad; sigue habiendo historia, pero ahora sin muerte y sin maldición.”
Jesús, con su vida, con su palabra y su obra y con el amor con el cual hizo nuevas todas las cosas, empezó a hacer realidad un mundo sostenido con otros valores. La construcción de los cielos nuevos y la tierra nueva debe empezar desde el interior de cada persona. Ese mundo nuevo no se construye con la violencia de las armas, ni puede ser impulsado por deseos de poder o aparecer. Ese proyecto integral no puede ser animado por el desquite amargo ni el afán de lucro porque así el final no podría ser otro que el fracaso.
Ese mundo sólo es posible construirlo con la fuerza del Amor. Pero no con cualquier amor, porque en la humanidad todos hablamos del amor, pero cada uno lo entiende a su manera. Y no cualquier cosa es amor. Muchas veces el egoísmo y la avaricia se visten con un ropaje perfecto que aparenta ser amor, pero no lo son. Es el amor al estilo de Jesús. Lo nuevo no es que se hable del amor porque desde tiempos inmemoriales se habla del amor. Lo nuevo es el amor al estilo de Jesús. La sinceridad, el servicio, la cercanía, la entrega y la donación total con las cuales Jesús manifestó su amor a sus amigos y a toda la humanidad.
El amor al estilo de Jesús es el único que puede hacer que la nueva Jerusalén baje del cielo y se instale en la tierra. Por eso la invitación del Evangelio es muy concreta: “les doy un mandamiento nuevo: que se amen los unos a los otros como yo los he amado.”
El fragmento de los Hechos de los Apóstoles que leemos hoy narra el trabajo concreto de Pablo y Bernabé a favor de la construcción del Reino en distintas partes del mundo no judío. Por algo a Pablo se le llama “el Apóstol de los gentiles”. Aquí vemos una dinámica concreta para hacer posibles los cielos nuevos y la tierra nueva. Todo grupo humano necesita organizarse, las comunidades cristianas también. Todo grupo humano necesita líderes, las comunidades cristianas también. Aquí vemos cómo Pablo y Bernabé, animados con la oración y la fuerza del Espíritu Santo, establecieron una estructura organizativa que llevara la continuidad de la obra empezada por ellos. Nos corresponde hoy tomar conciencia de nuestra situación interna y de nuestro contexto social. Nos corresponde como creyentes construir los cielos nuevos y la tierra nueva con la fuerza del amor al estilo de Jesús. ¿A qué más me siento invitado con esta Palabra?
| |
|
|
www.scalando.com / http://dvasquezmorales.miarroba.com
|
| Referencias (0)
|
|
| |
Moniciones III Domingo de Pascua Ciclo C
23 de Abril, 2007, 10:42
|
|
 
|
Moniciones para la Misa |

|
 |
|
La cincuentena Pascual
IV Domingo |
29 de abril de 2007 |
|
Autor: Domingo Vásquez Morales, C.Ss.R. Fuente: www.scalando.com |
|

|
Haz para ver las lecturas del día: |
|
-
- 1ra lect.: Hch 13,14.43-52
- Sal 99
- 2da lect.: Ap 7,9.14b-17
- Evangelio: Jn 10,27-30 |
¿Qué hora es?
|
|
IV Domingo: El Pastor y los pastores |
LAS LECTURAS DE HOY
Monición de Entrada
Hermanos en Cristo, muy buenos días, (tardes, noches): Cada año la iglesia celebra la fiesta de "El Buen Pastor" en el cuarto domingo de Pascua. Jesús nos conoce a cada uno de nosotros íntimamente, como la palma de sus manos, y nos ama tan profundamente que de su propia voluntad entrega su vida por nosotros. Él es el único mediador de la salvación. Por el bautismo somos hijos de Dios que, a veces, tenemos que sufrir al igual que lo hizo nuestro líder, pero que, si permanecemos fieles a Él, seremos partícipes de su gloria celestial cuando lo veamos cara a cara. Agradecidos a Cristo, nuestro buen pastor, por el inmenso amor que nos tiene, pongámonos de pie para recibir la procesión de entrada mientras cantamos.
Primera lectura: Hc 13, 14.43-52 (Pablo y Bernabé evangelizan a los gentiles)
El apostolado de San Pablo es ejemplo para todos los tiempos. Él proclamó la Buena Nueva, primero a los judíos. Ellos rechazaron bruscamente el anuncio de Cristo. Por lo tanto, Pablo se dirigió a los paganos, quienes se alegraron y aceptaron el Evangelio. Pongan mucha atención.
Segunda lectura: Ap. 7, 9.14b-17 (El Cordero será su pastor)
En la continuación de la visión de San Juan, se nos explica la multitud de personas de todas las partes del mundo que han llegado después de sufrir el martirio y allí son "colmados" de toda felicidad". Somos ovejas del "Cordero de Dios" y después de aceptar las penas, dolores y amarguras de esta vida, iremos a disfrutar en el cielo. Escuchemos este mensaje de amor.
Tercera lectura: Jn 10, 27-30 (Yo doy vida eterna a mis ovejas)
Jesús es el Buen Pastor. Promete un auxilio muy especial a todo el que le reconoce como Salvador y Señor. Nos pide docilidad y seguimiento y así haremos la unidad. En señal de respeto, nos ponemos de pie, entonamos el Aleluya y escuchamos la Buena Nueva.
Oración Universal
-
Por el papa, los obispos, sacerdotes y diáconos, para que ellos sean ministros de reconciliación en palabras y en obras, como el buen pastor. Roguemos al Señor.
-
Por nosotros y todas las naciones, para que trabajen con armonía y fomenten la unidad. Roguemos al Señor.
-
Por nuestros párrocos, para que sean fieles a la gracia de su sacerdocio y ejerzan un ministerio fecundo en bien de todos. Roguemos al Señor.
-
Por todos los que profesamos la fe en Cristo, para que pronto se cumpla el deseo del Señor, para que haya un solo rebaño y todos seamos uno. Roguemos al Señor.
-
Por las vocaciones sacerdotales y religiosas, para que el Señor ponga en el corazón de muchos jóvenes el deseo de seguirle en pobreza y castidad y obediencia. Roguemos al Señor.
-
Por nosotros, los aquí reunidos, para que cada día nos unamos más, los que hoy estamos divididos por buscar intereses y ventajas personales. Roguemos al Señor.
|
Exhortación final: |
|
|
(Tomado de B. Caballero: La Palabra cada domingo, San Pablo, España, 1995, p. 480)
|
Bendito seas, Padre, porque cuidas de tu pueblo con amor
Y por medio de Cristo lo proteges y le das vida en abundancia.
Tú ha constituido a Jesús sacerdote y pastor de la Iglesia,
Y nadie podrá arrebatarle las ovejas que tú le has encomendado.
Te damos gracias porque Cristo confió su misión pastoral
A hombres sacados del pueblo para transmitir tu palabra,
Administrar los sacramentos y presidir la comunidad de fe,
Sirviendo a sus hermanos con amor y solicitud pastoral.
Así perpetúa Jesús, el Buen Pastor, su pastoreo entre nosotros.
Pero la mies es mucha y los trabajadores son pocos.
Te pedimos, Señor, que envíes vocaciones a tu Iglesia.
Amén. |
| Preguntas, comentarios y agradecimiento a: Domingo Vásquez Morales, C.Ss.R. |
|
   
|
|
Firme el ibro de visitas Foro de discusión |
|
Leer los comentarios de nuestros visitantes |
|
Mapa del sitio "Cuentos rápidos para leer despacio" |
|
Entre aquí para que ver el corazón de Dios Padre | |
|

|
|
|
|
www.scalando.com / www.casacristo.com / http://es.geocities.com/dvasquezmorales |
|
|
|
| Referencias (0)
|
|
| |
Homilia III Domingo de Pascua Ciclo C
23 de Abril, 2007, 10:30
|
|
 
|
En Camino
Homilía para el Domingo |

|
 |
|
La cincuentena Pascual
IV Domingo |
29 de abril de 2007 |
| Autor: Neptalí Díaz Villán CSsR. Fuente: www.scalando.com |
|

|
Haz para para ver las lecturas de hoy |
|
- 1ra lect.: Hch 13,14.43-52
- Sal 99
- 2da lect.: Ap 7,9.14b-17
- Evangelio: Jn 10,27-30 |
¿Qué hora es?
|
|
Persecución: Amenaza y oportunidad |
El anuncio del evangelio fue dirigido primero a los judíos, tanto a los de Palestina como a los de la diáspora, o sea judíos que vivían fuera de su tierra, en algún lugar del imperio romano. Los primero cristianos fueron judíos. Los judíos tenían la costumbre, y aún la tienen aunque con menos fuerza, de formar guetos en los pueblos extranjeros a donde se mudaban. Eran conocidos los barrios judíos, lugares impenetrables para quienes no pertenecían a su raza.
Después de la persecución a los cristianos en Jerusalén, éstos se vieron obligados a salir por toda Judea y Samaría (Hch 4,1ss; 5,17s; 8,1). Luego las persecuciones se extendieron por toda Palestina y los cristianos tuvieron que salir de Israel y dispersarse en distintas partes del imperio romano. A las ciudades donde llegaban, se integraban con sus paisanos en los barrios judíos.
En las reuniones de los judíos tradicionales, los judeocristianos aprovechaban para anunciarles su experiencia de fe. Algunos abrazaron el camino de Jesús y otros lo rechazaron e incluso lo persiguieron. La primera lectura de hoy nos narra la evangelización en sinagoga de Antioquía de Pisidia, la acogida y la alegría que generó esta Buena Noticia para algunos, así como la envidia, el rechazo y la persecución por parte de otros.
Hay que reconocer que las mujeres jugaron un papel muy destacado en la vida del Jesús histórico, así como en el desarrollo de las primeras comunidades cristianas. Pero aquí encontramos a un grupo de señoras distinguidas y devotas, confabuladas con los principales de la ciudad, y en total oposición a la Buena Noticia de Jesús.
Se trataba de mujeres acomodadas que, como era costumbre en la antigüedad, se dedicaban al caluroso oficio de no hacer nada. Eran sanguijuelas que vivían a expensas de sus maridos adinerados o influyentes. Solían tener por lo menos tres esclavos a su servicio, muchos vestidos en el ropero y alhajas en su cuello y manos, para ocultar su poquedad humana. Estas distinguidas damas vieron en el Proyecto de Jesús un enemigo mortal y por eso lo persiguieron a muerte. Aliadas con los principales de la ciudad, expulsaron a los cristianos.
En medio de todas las incomodidades y el peligro inminente por las persecuciones, éstas nunca lograron extinguir el cristianismo. Por el contrario, cada creyente disperso se convertía en fundador de nuevas comunidades. Por algo San Alfonso de Luguori, cuando vivió momento críticos, escribió a los miembros de su naciente comunidad: “no temo las persecuciones, temo que las comunidades abandonen la observancia regular y se disipen, cayendo en la indisciplina y perdiendo la razón de ser”.
“No hay mal que por bien no venga”, decían nuestros viejos. Hechos incómodos y dolorosos como lo fueron las persecuciones, sirvieron como motor para que el evangelio se extendiera de manera asombrosa. El rechazo de algunos judíos habitantes de Antioquía de Pisidia, impulsó a los apóstoles a que rompieran ese gueto nacionalista y evangelizaran a los no judíos o gentiles, como les llamaban despectivamente. Luego, ante la fuerte persecución en esa ciudad, vieron la oportunidad de evangelizar Iconio y así lo hicieron.
La visión del libro del Apocalipsis, nos describe no un simple sueño nacionalista judío. Nos presenta la nueva realidad instaurada por el Cordero, por medio del cual fueron superadas todas las fronteras que los humanos construyeron para vivir separados y divididos. La propuesta del Apocalipsis es universal e incluyente. “… vi una muchedumbre inmensa que nadie podía contar, de toda nación, razas, pueblos y lenguas, de pie, delante del trono y del Cordero”. (Ap 7,9)
Ésta es una visión del cielo. Recordemos que para este libro, la historia no sólo se ve en el mundo aparente y empírico, sino tiene una dimensión profunda, oculta y trascendente. Cuando se habla de cielo no se refiere tanto a la otra vida después de la muerte, sino a la dimensión profunda y trascendente de nuestra historia que nos hace vivir esta vida de una manera diferente. (Los capítulos 21 y 22 hacen una descripción más detallada del cielo).
Los hechos del cielo pasaban desapercibidos para quienes vivían en la superficialidad y aprovechaban los privilegios que daba imperio, sin importar el sufrimiento de los oprimidos. El cielo no lo podían percibir quienes eran indiferentes al dolor de los esclavos empobrecidos y sólo pensaban en los placeres, asequibles únicamente para los “hombres libres”, los ciudadanos romanos.
El cristiano debía liberarse de toda la ideología imperial, renunciar a ese mundo de dominación y maltrato a la dignidad humana, y lavar sus túnicas en la sangre del Cordero. Unirse a la comunidad de los sumergidos (bautizados) en Cristo y vivir de manera diferente. El imperio proclamaba dichosos a quienes dominaban, oprimían y exprimían a los perdedores. Los cristianos decían que los perdedores tenían una dignidad que no merecían quienes aplastaban a los demás y se envenenaban a sí mismos con la copa de la victoria. Para el Apocalipsis unirse al imperio era mancharse, mientras que renunciar a él y unirse a los “perdedores” y a su utopía de un cielo nuevo y una tierra nueva, era revestirse con túnicas blancas y levantar las manos limpias, dignas y dispuestas para trabajar.
Vale la pena que en medio de nuestro mundo que le rinde culto a la eficiencia, a los placeres, al poder, y en general a los ganadores, asumamos una postura crítica y descubramos el otro lado de la historia. Preguntémonos si hacemos parte de los ciudadanos del cielo y vivimos comprometidos con la construcción de los cielos nuevos y la tierra nueva, o si caminamos como zombis por donde nos conduce esta sociedad egoísta, consumista y planetófaga.
El evangelio también fue escrito en un contexto de persecución. Casi siempre le pedimos al Señor que nos vaya bien en todo. Solemos decir: “Yo tengo fe en que Jesús me va a ayudar, y que todo va a salir bien.” Y eso está bien porque es un pensamiento positivo. Pero Jesús no nos garantiza que en todo nos va a ir bien. Él nos garantiza su presencia con nosotros y la victoria final sobre la muerte.
Vale la pena que hoy nos preguntemos si hacemos parte del rebaño de Jesús. Si tenemos a Jesús como nuestro pastor y a su vez, si asumimos nuestro trabajo como un pastoreo al estilo del único pastor. Veamos las características de las “ovejas” que hacen parte del rebaño de Jesús: “Mis ovejas escuchan mi voz y yo las conozco. Ellas me siguen y yo les doy vida eterna. Nunca perecerán y nadie las arrebatará de mi mano.” (Jn 10,27-28)
1. Escuchar su voz
2. Dejarse conocer por Jesús
3. Seguir sus pasos
4. Experimentar la vida eterna que Él ofrece.
5. Hay algo asegurado para estas ovejas: nunca perecerán.
6. Fidelidad y seguridad en Él: “Nadie las arrebatará de mi mano”. ¿Hacemos parte de este rebaño?
|
www.scalando.com / www.casacristo.com / http://geocities.com/dvasquezmorales |
|
|
|
| Referencias (0)
|
|
| |
Moniciones para el III Domingo de Pascua Ciclo C
16 de Abril, 2007, 14:11
|
|
 
|
Moniciones para la Misa |

|
 |
|
La cincuentena Pascual
III Domingo |
22 de abril de 2007 |
LAS LECTURAS DE HOY
Monición de Entrada
Hermanos en Cristo muy buenos días, (tarde noche): Hoy celebramos el tercer domingo de Pascua. Las lecturas nos revelan la realidad de la iglesia. Hay oposición para la predicación del Evangelio. Nuestra fuerza está en Cristo resucitado que siempre nos ayuda y fortalece nuestra confianza. La Eucaristía es la gran plegaria de la Iglesia para fortalecer la fe. Pónganse de pie para recibir la procesión de entrada mientras cantamos.
Primera lectura: Hc 5, 27b-32.40b-41(Testigos somos nosotros y el Espíritu Santo)
La persecución de la Iglesia es por obedecer a Dios antes que a los hombres. Los apóstoles continuaron su predicación con la ayuda del Espíritu Santo a pesar de las amenazas y el riesgo de ser encarcelados. Escuchemos.
Segunda lectura: Ap. 5, 11-14 (Digno es el Cordero degollado de recibir el Poder)
San Juan contempla, en una visión, a Jesucristo como el Cordero de Dios. Éste aparece rodeado de una corte de seres que representan a toda la creación y allí el Cordero recibe el culto, honor y la gloria. Escuchemos.
Tercera lectura: Jn 21, 1-19 (¡Es el Señor! Simón ¿me amas?)
Jesús está con sus discípulos, aunque ellos no lo reconocen. Está presente en el trabajo, en el esfuerzo. Se hace presente por los signos del pan compartido. Pedro recibe la encomienda del pastoreo universal. De pie por, favor.
Oración Universal
- Por los líderes de la iglesia, para que ellos sean fieles al predicar la palabra de Dios a toda la gente, pero en especial a los pobres, roguemos al Señor.
- Por aquellos que están preparándose para la primera comunión y por sus familiares, para que siempre se alimenten con el pan del cielo, roguemos al Señor.
- Por el gobierno, para que respete los derechos de los demás y cumpla las promesas que hicieron a su pueblo, roguemos al Señor.
- Por aquéllos que han completado su peregrinación en la tierra, para que reciban los premios prometidos a los servidores fieles de Dios, roguemos al Señor.
- Por nosotros y nuestras intenciones para que compartamos el don de la paz del Señor con los demás, roguemos al Señor.
- Por nosotros aquí reunidos celebrando la palabra y la eucaristía, para que reconozcamos a Cristo en nuestr
| | |
| |
| | | |