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21 de Octubre, 2008

 

Moniciones XXX Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo A

Enlace permanente 21 de Octubre, 2008, 12:10

Autor: P. Domingo Vásquez Morales | Fuente: www.scalando.com
Moniciones para el Trigésimo Domingo del Tiempo Ordinario - Ciclo A

Entrada:

Hoy celebramos el trigésimo domingo del tiempo ordinario, designado también como el Domingo Mundial de las Misiones. Se nos invita a meditar y orar por la evangelización de los pueblos; responsabilidad de la iglesia, en una estrecha colaboración con todos los laicos comprometidos y los que nos identificamos como cristianos. Respaldemos aquellos hermanos que lejos de su hogar cumplen la misión que Cristo mismo les encomendara. Piensa en lo que puedes hacer para que alguien cercano a ti también tenga la oportunidad de conocer a Jesús, nuestro Salvador. De pie para recibir el celebrante de esta gran fiesta.

Primera Lectura: Zacarías: 8, 20-23

El profeta Zacarías anuncia que gente de todos los pueblos acudirán a Dios, buscando su salvación, confían en la gracia divina y no tienen reparos en hacer el mayor esfuerzo para poder llegar a ver la Jerusalén celeste. El mensaje de esta lectura tiene vigencia para nosotros y nos exhorta a dar lo mejor para también gozar de la vida eterna, que ganó para ti, nuestro Señor Jesucristo.

Segunda Lectura: Romanos 10, 9-18

San Pablo nos habla hoy de forma clara y precisa. Para ganar la salvación es necesario creer de corazón y declarar con nuestra boca que Cristo es el Señor. Este acto de fe es para toda la humanidad. Es responsabilidad de todos los creyentes llevar la Buena Nueva a todos los rincones de la tierra, para que la esperanza de salvación sea extensiva a los hombres y mujeres del orbe.

Tercera Lectura: Marcos 16, 15-20

El último mensaje de Jesús a sus discípulos, según San Marcos, pide que vayan por todo el mundo a predicar el Evangelio, que los diferentes pueblos conozcan la Buena Nueva y crean. Esta invitación a trabajar por el reino es extensiva a nosotros los cristianos de hoy, para que los que crean y se bauticen, para que salven.

Oración universal

A cada petición contestaremos: "Aquí estoy Señor, envíame a mí"

Por el Papa N., la Iglesia, obispos, presbíteros y diáconos; para que cumplan con amor y dedicación la misión que Cristo le encomendó, llevar la Buena Nueva a todos los pueblos de la tierra, roguemos...

Por los laicos comprometidos; para que sean instrumentos útiles a la Iglesia, facilitando el uso de los adelantos tecnológicos de comunicación para llevar el mensaje de amor de Cristo por toda la humanidad, roguemos...

Por los padres y madres; para que prediquen el Evangelio en el seno de su hogar, comenzando por los hijos que Dios le ha encomendado, roguemos...

Por el pueblo de Dios; para que comparta la gracia recibida con los marginados, enfermos y los que viven al margen de nuestras comunidades, roguemos...

Exhortación Final

(Tomado de B. Caballero: La Palabra cada Domingo, San Pablo, España, 1993, p. 198)

Te damos gracias, Padre, porque Jesús nos resume tu ley
en un solo mandamiento, centrado en el amor a ti y al prójimo.
Gracias también porque tu Espíritu nos permite amarte como hijos
y abrirnos al hermano, completando el círculo del amor en Cristo

Te reconocemos, Señor, como nuestro verdadero y único Dios
a quien debemos amar y servir con todo el ser, alma y corazón,
Y queremos también cumplir el mandato y testamento de Jesús:
ámense unos a otros como yo los amé; así serán mis discípulos.

Ayúdanos, Señor, a abandonar los ídolos de nuestro egoísmo
para centrarnos en el mandamiento principal y primero, porque
amarte a ti y el prójimo es cumplir tu ley enteramente.

Amén.

www.scalando.com

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Homilia XXX Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo A

Enlace permanente 21 de Octubre, 2008, 12:08

EN CAMINO

27 de octubre de 2008, domingo 30 del tiempo ordinario, ciclo “A”.

LECTURAS:

-         1ra lect.: Ex 22, 20-26

-         Sal 17, 3bc-4.47

-         2da lect.: 1Tes 1, 5c-10

-         Evangelio: Mt 22, 34-40

Autor: Neptalí Díaz Villán CSsR.   Fuente: www.scalando.com

 

DIOS  -  YO  -  PROJIMO

 

El pueblo de Israel tuvo en sus orígenes a huérfanos, viudas, esclavos, mercenarios, inmigrantes, etc. Tiempo después, con la confederación de tribus como organización social y liderado por los jueces, logró una buena estabilidad. Una vez acomodados se olvidaron que una vez fueron pobres, cerraron su corazón a los necesitados y muchas veces se convirtieron en opresores, aprovechándose de los inmigrantes pobres, viudas o huérfanos, que huían de las guerras, de la opresión o la miseria, y llegaban a Israel. La legislación propuesta por el Éxodo (Ex 22, 20-26 - 1ra lect.), conducida por la mano de Dios, se puso a favor de esos débiles, sin importar la raza, religión, o procedencia. Dios siempre favorece al débil.

 

Si le damos una mirada a nuestro mundo, vamos a descubrir esa misma realidad. Cantidad de pobres que cuentan únicamente con sus manos para trabajar; sin tierra, sin dinero, sin conocimientos, sin influencias, mano de obra barata. Países con una deuda externa impagable, superando incluso su PIB. Alguien podría preguntar ¿Dónde esta Dios? O mejor podríamos preguntarnos ¿donde están y que hacen los que dicen creer en Dios? ¿Todavía pensando en la lipo-succión, la lipo-escultura, la válvula intragastrica u otras técnicas para bajar unos kilos por el desorden alimenticio?[1] ¿Todavía pensando en el sexo de los ángeles y en cuántos de estos caben en la cabeza de un alfiler?

 

Claro que son importantes las normas litúrgicas, entrar decorosamente al templo y conservar aquello que aun tiene valides en nuestra Iglesia y en nuestro mundo, pero los cristianos no podemos olvidar nuestra labor de ser sal de la tierra, luz del mundo, levadura que transforma la masa. ¿Se puede ser cristiano y la vez usurero, tramposo y explotador? Como decían nuestros viejos: ¿se puede prender una vela a la virgen y otra al diablo? El evangelio nos puede ayudar a responder.

 

El doctor de la Ley que se a cercó a Jesús para preguntarle no lo hizo con el fin de entablar un dialogo sincero, ni con deseos de ampliar el conocimiento, lo hizo para ponerlo a prueba y tener de que acusarlo. Con las limitaciones de toda legislación, la Ley de Israel, surgida a partir del Espíritu del Señor y del sentimiento colectivo de un pueblo y se deseo de vivir en plena libertad, había caído en manos de juristas que la utilizaban para su propio beneficio. La Ley del Sábado que era fruto del reclamo de los trabajadores que exigían un día para descansar y orar, lo habían convertido en día tétrico en el que no se podía caminar, cocinar o auxiliar a alguien.

 

Jesús puso por encima de cualquier precepto, el amor universal (ágape), que  está por encima del amor familiar (filia) y del amor de pareja (Eros). Ágape es el amor de Dios hacia toda la humanidad. Un amor movido por tres fuerzas básicas en el ser humano: corazón, alma y mente. El corazón (kardía), en sentido bíblico significa lo más profundo del ser humano, desde donde nacen los sentimientos, su sentido vital, los móviles de su accionar. El Alma (psixjé)[2] es el núcleo central, la esencia humana, la vida misma, la energía vital, el ser humano capaz de sensaciones y afectos. La mente (dianóia) es la razón, la inteligencia, las capacidades y posibilidades de desarrollo.

 

Queda claro que Jesús no pidió cositas, lo pidió todo. Amar con todo el corazón, alma y mente, es decir todo el ser humano dirigido en relación de Amor (ágape). Primero a Dios, porque Dios es la fuente del amor. Si mi relación con Dios es de amor y no de miedo, de misericordia y perdón, y no solo de normas, entonces podré vivir el amor, y comprenderé que nací para amar. Me amaré a mi mismo y ese amor gratuito, lo compartiré con mi prójimo. 

 

Es una lógica perfecta que también funciona con lo negativo. Si un niño recibe agresiones de personas, que como no se aman no pueden amar y dan de lo que tienen, si el medio le proporciona desprecios, violencia, etc., asumirá su vida con violencia, agresividad y desprecio. No se amará y pensará que ha nacido para la violencia así mismo y hacia los demás. Aunque en el fondo lo que busca es ser amado, hasta que no experimente el amor, estará incapacitado para amar. Recibo agresión –me agredo – soy agresivo. Recibo amor – me amo – doy amor.

 

El amor humano es imperfecto, está en camino, en vía de desarrollo, en vía de plenitud; nunca podemos decir que de nosotros solo brotan sentimientos de amor.  Así como por más agresión y violencia que una persona haya recibido y haya dado, no podemos decir que ya todo está perdido. Todos tenemos una oportunidad, la gran oportunidad: volver cada día al autor de la vida, a aquel que es puro Amor, a aquel que nos ama profundamente, dejarnos amar por Él y amarle con TODO. Nadie con más autoridad que aquel que dió su vida por los amigos, para invitarnos amar.

 

Como dice la Primera Carta de Juan (4,20-21), quien dice amar a Dios y no ama a su hermano es un mentiroso. Así mismo, amar a los demás sin amarnos a nosotros mismos es imposible, pues quien no se ama no puede amar. Es posible que camufle su patología, su desprecio por sí mismo con una supuesta filantropía absolutamente desinteresada, con una donación total y con algunos aparentemente sinceros signos de entrega y auto desprecio; pero tarde o temprano descubrirá su falacia o tal vez muera engañado y engañando a los más incautos.

 

El amor lo recibo de Dios, lo asumo, lo experimento y lo comunico a los demás. Somos seres sociables, necesitamos amar y ser amados, no podemos amarnos egoístamente. Es absolutamente falso decir que amamos a Dios y no amamos al prójimo; es una mentira cuando nuestras celebraciones litúrgicas, nuestro culto está desligado de un compromiso concreto en especial con el huérfano y la viuda, o sea con el débil (1ra lect.). Preguntémonos si somos parte de los explotadores y usureros, si por culpa nuestra o con nuestra indiferencia, haya personas que se acuesten sin su capa. ¿Nos hemos preguntado dónde va a dormir, donde va a estudiar o a curarse el desplazado, el marginado por las estructuras injustas de nuestro mundo? “Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente… y al prójimo como a ti mismo. En estos dos mandamientos se basan toda la Ley y los profetas”. Sin esto no tiene sentido nuestra fe, ni tiene sentido vivir. Con esto tenemos la plenitud de la vida; alrededor de ello podemos organizar nuestras fiestas litúrgicas, eclesiales, familiares, etc.



[1] Claro que también hay algunos tipos de obesidad que obedecen a factores hereditarios, hormonales o psicológicos, que difícilmente se tratan con dietas o ejercicio. Entonces se requieren tratamientos médicos complejos y costosos.

[2] Psixjé (alma) es una palabra griega. Según la enseñanza de Platón el hombre está compuesto por cuerpo (malo) y alma (buena). “El Cuerpo es la cárcel del alma”, decía Platón. Se trataba de dos principios contradictorios. Pero aquí la palabra alma, aunque está escrita en griego, porque ese fue el idioma en el que se escribió el N.T., tiene un sentido judío, que es distinto.

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