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¡Feliz Navidad!

Enlace permanente 25 de Diciembre, 2008, 7:16

¡Feliz Navidad!
 

Esta felicitación no quiere ser una más de esas que abarrotarán nuestros apartados de correos y nuestros correos electrónicos durante los próximos días y semanas.  Nos llegan tarjetas de felicitación anunciando todo tipo de productos consumista en esta sociedad que nos ha tocado vivir, llena de vanalidades y mentiras, despojando a Jesús y su mensaje.

Una cosa muy distinta es la Navidad, entre tantas publicidades y regalos, entre tanto bullicio a que nos tienen acostumbrados el comercio y la propaganda celebrando la navidad a destiempo.  Navidad es el nacimiento del Niño Dios en Belén, anuncio de buenas esperanzas para la humanidad, de promesas cumplidas.  Navidad es la celebración del “cumpleaños”, la fiesta de Jesús, no como un Jesús olvidado por el mundo y sometido cada día al martirio de la cruxificción, sino como el Dios vivo, el Dios del amor y del compartir.

Jesús es el mejor regalo de Dios a la humanidad, porque desde aquella noche donde José y María, los ángeles y los pastores,  proclamaron la llegada del Mesías con un resonante ¡Gloria a Dios en las Alturas!  Todos, José y María, los ángeles y los pastores se reunieron para compartir su alegría en torno al pesebre de Jesús, Dios está con nosotros.

Navidad tiene que ser la mirada caliente de Dios Padre sobre esta tierra baldía; el encuentro más sorprendente y amoroso con el ser humano caído, todavía, y aún más que entonces, ávido de futuro.  Dios ha tocado nuestra propia carne.  Y a su lado, el pastor y el mago se sienten repletos de vida y de esperanza.  Un niño se nos ha dado.  Dios en medio de la tierra.

Sólo desde aquí vale todo en Navidad: belenes y villancicos, amigos y encuentros familiares, saludos  y felicitaciones.  A todos los colaboradores y amigos de la Parroquia Santos Apóstoles Pedro y Pablo, ¡FELIZ NAVIDAD! Y un año 2009 desbordado de muchas cosas buenas y abundantes bendiciones de lo Alto.

Una cosa muy distinta es la Navidad, entre tantas publicidades y regalos, entre tanto bullicio a que nos tienen acostumbrados el comercio y la propaganda celebrando la navidad a destiempo.  Navidad es el nacimiento del Niño Dios en Belén, anuncio de buenas esperanzas para la humanidad, de promesas cumplidas.  Navidad es la celebración del “cumpleaños”, la fiesta de Jesús, no como un Jesús olvidado por el mundo y sometido cada día al martirio de la cruxificción, sino como el Dios vivo, el Dios del amor y del compartir.

Jesús es el mejor regalo de Dios a la humanidad, porque desde aquella noche donde José y María, los ángeles y los pastores,  proclamaron la llegada del Mesías con un resonante ¡Gloria a Dios en las Alturas!  Todos, José y María, los ángeles y los pastores se reunieron para compartir su alegría en torno al pesebre de Jesús, Dios está con nosotros.

Navidad tiene que ser la mirada caliente de Dios Padre sobre esta tierra baldía; el encuentro más sorprendente y amoroso con el ser humano caído, todavía, y aún más que entonces, ávido de futuro.  Dios ha tocado nuestra propia carne.  Y a su lado, el pastor y el mago se sienten repletos de vida y de esperanza.  Un niño se nos ha dado.  Dios en medio de la tierra.

Sólo desde aquí vale todo en Navidad: belenes y villancicos, amigos y encuentros familiares, saludos  y felicitaciones.  A todos los colaboradores y amigos de la Parroquia Santos Apóstoles Pedro y Pablo, ¡FELIZ NAVIDAD! Y un año 2009 desbordado de muchas cosas buenas y abundantes bendiciones de lo Alto.

Hagamos de nuestro corazón el Pesebre

donde nazca el niño

Jesús

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Homilia para la Sagrada Familia - Ciclo B

Enlace permanente 22 de Diciembre, 2008, 21:23

EN CAMINO

Tiempo de Adviento, ciclo “B”

 

28 de diciembre de 2008 Sagrada Familia

 

Autor: Neptalí Díaz Villán; C.Ss.R.                            Fuente: www.scalando.com

 

LECTURAS:

 

-      1ra lect.: Ecl  3,2-6. 12-14

-      Sal 127

-      2da lect.: Col 3,12-21

-      Evangelio: Lc  2,22-40

 

FAMILIA 

¿Puede la familia de Nazareth ser ejemplo para las familias de hoy? Cuando, desconociendo el evangelio, vemos la familia de Nazareth a través de las gafas prestadas por las escuelas filosóficas con visiones sesgadas del ser humano, dudo mucho que sea un ejemplo para nuestras familias.  

 

Digo esto porque durante los primeros siglos del cristianismo, y ante las críticas displicentes por parte del mundo intelectual, algunos cristianos: Clemente de Alejandría, Gregorio Nacianceno, Dionisio Areopagita,  Orígenes, más tarde San Agustín, etc., se dieron a la tarea de buscar un fundamento filosófico a la fe; para esto se echó mano de la filosofía griega.

 

Con el peso filosófico mucha gente reticente abrazó la fe, pues se presentó al cristianismo como una religión que prometía tomarse el mundo accidental y por lo tanto valía la pena unirse a ella.

 

Los misterios órficos, así como la filosofía de Plotino, Platón, Maniqueo, Aristóteles y otros pensadores griegos, se acomodaron de tal manera a la ya constituida religión cristiana, que el evangelio pasó a un segundo plano, siempre leído e interpretado a través de los códigos filosóficos a los cuales tenían acceso los clérigos, casta que surgió cubierta de un aureola de santidad para darle más solemnidad a la religión.

 

A estos padres de la Iglesia no hay duda que debemos una gran admiración y respeto, pues entregaron su vida por Cristo con toda diligencia. Pero también la Iglesia, como un organismo vivo, debe renovarse teniendo en cuenta los signos de los tiempos y a la luz del evangelio. Según la filosofía griega cristianizada, lo fundamental en el ser humano era el alma; el cuerpo, una cárcel de la que era preciso liberarse. La  materia y todo lo terreno, eran vistos como algo negativo que perturbaba la mente y condenaba el alma. El trabajo del hombre era mantener el alma pura, incontaminada de la materia, buscando siempre volver al jardín de los dioses, Zeus para los griegos, el Paraíso del cual estaba desterrado  a causa del pecado de Adán, según la interpretación cristiana.

 

Partiendo de esta ideología se le acomodó a la familia de Nazareth un halo de beatitudes celestiales, que la alejaban del mundo: José su padre, adoptivo por supuesto, fue además casto. María su madre tenía que ser inmaculada, es decir, sin ninguna clase de pecado y por supuesto, virgen antes, durante y después del parto. ¡Claro! Porque se trataba del niño Dios y Él no podía vivir en una familia cualquiera, contaminada con las cosas mundanas.

 

No sé si una familia tan desencarnada y con tantas cosas superficiales que no pertenecen al núcleo de la fe, pueda ser un testimonio para hoy. Pero cuando nos acercamos más al evangelio y descubrimos la vida sencilla de estos personajes normales, creo que podemos contemplar con gozo la grandeza del Dios que nos salva, manifestado en la familia de Nazareth.

 

En el evangelio de hoy se nos presenta a la familia de Jesús viviendo la cotidianidad de cualquier familia judía de su tiempo. Lucas 2,22s la muestra cumpliendo con la purificación exigida en la ley de Moisés (Lev 12,1s). Se trata de una familia pobre. El evangelista no le acomodó grandes y pomposas celebraciones, con sacrificios de novillos cebados al mejor estilo de los acomodados de la época. Si se trataba de la Sagrada Familia, podría decir una dama distinguida de aquel entonces: “¡Por favor! Si es el hijo de Dios, el salvador del mundo, qué cursi se ven esas dos tórtolas y los dos pichones”. Pues eso fue lo que ofrecieron; lo permitido por la ley para las familias más sencillas (según Lev 12,8).

 

Visto desde un romanticismo bucólico, podríamos expresar ante esta escena: “¡Qué linda la familia de Nazareth llevando dos tortolitas y dos pichoncitos ante el altar de Dios! Imagínense la santidad con la que esta familia iría al templo, ¡que hermoso!” Pero si analizamos el contexto no parece muy sencillo, pues eso significa que hacían parte de la gran masa de pobres que vivía en Israel, aunque la familia de Jesús no era de las más pobres ya que José tenía trabajo y de ahí derivaba su sustento.

 

Pasaron trabajos, llevaron una vida austera, pero eso no significa que en el interior de la familia existiera violencia, maltratos, injusticias, abandono, infidelidad y todo ese tipo de conflictos que viven muchas de nuestras familias. En esta familia, no obstante las limitaciones y las espadas de dolor de las que habla el evangelio, se cumplía la Ley y por lo tanto vivían la alianza con Dios; participaban en el culto y solucionaban cariñosamente sus impaces.  

 

Cuando infortunadamente vemos cómo muchas familias por exceso o por defecto, son el semillero de corruptos, delincuentes, antisociales “de ruana o de corbata”, que destruyen la humanidad, se nos muestra hoy el testimonio de la sencilla familia donde Jesús “fue creciendo, robusteciéndose y llenándose de sabiduría y la gracia de Dios lo acompañaba”  (Lc 2,40). 

La familia de Nazareth fue el espacio propicio para que Jesús se formara integralmente. Su familia le ofreció la posibilidad de crecer, robustecerse y llenarse de la sabiduría de Dios. ¿Nuestras familias nos ofrecen esto? ¿Estamos formando hijos capaces de amar y servir generosamente, alegres y con fe en la vida? ¿Somos felices en nuestra familia, aunque a veces no haya sino un par de tórtolas y dos pichones para ofrecerle a Dios? En medio de nuestras limitaciones económicas, ¿estamos dispuestos a dar algo? Recordemos que nadie es tan pobre que no pueda dar, ni tan rico, que no necesite recibir. Con nuestro testimonio como padres y como hijos de familia, ¿despertamos la esperanza de liberación en nuestros pueblos, tal como la despertó la familia de Jesús ante Simeón y Ana? ¿Cómo familias somos levadura en la gran masa, generadores de una nueva humanidad y los constructores de vida?

Formato para imprimir Comentarios al autor: neptalidv@yahoo.com

 

Especial de Navidad:  http://www.scalando.com/Liturgia/navidad.htm

Cadena de oración: http://www.scalando.com/orando.htm

 

Todo el material de esta publicación está libre de restricciones de derechos de autor y puede copiarse, reproducirse o duplicarse sin permiso alguno.  Sólo tiene que hacer una oración por las vocaciones redentoristas del Caribe.

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Los Redentoristas cumplimos 276 años

Enlace permanente 2 de Noviembre, 2008, 21:08

de Noviembre

La Congregación del Santísimo Redentor (C.Ss.R.) 

Los  Redentoristas a 276 años de su fundación

Misioneros

Redendotoristas

"Dando la vida por la Abundante Redención"

Los Misioneros Redentoristas fueron fundados hace 271 años, en 1732, por San Alfonso María de Ligorio en un pueblecito pequeño en el sur de Italia llamado Scala.  Bajo el amparo del mismo Redentor, hoy, aquel pequeño grupo de misioneros se ha convertido en una comunidad mundial con más de 5,000 miembros.  Esta comunidad misionera que ha heredado la espiritualidad y el celo de su fundador celebra su fiesta titular del Santísimo Redentor.  Nosotros como comunidad parroquial celebramos con ellos el significado profundo del lema de la congregación:  “En El hay abundante Redención”.

La Congregación fue fundada en Scala el 9 de noviembre de 1732,  por San Alfonso bajo la dirección de Tomás Falcoia, obispo de Castellamare di Stabia y con el impulso de Sor María Celeste Crostarrosa, de la comunidad de las  Redentoristas, de reciente fundación en el mismo país.

La Congregación  del Santísimo Redentor es un Instituto clerical de vida apostólica. Su fin consiste en continuar a Cristo Salvador anunciando la Palabra de Dios a los pobres.
Desde sus comienzos han respondido a su vocación con la predicación sobre todo, con ejercicios espirituales, misiones e instrucción religiosa.

La Congregación fue fundada en Scala el 9 de noviembre de 1732,  por San Alfonso bajo la dirección de Tomás Falcoia, obispo de Castellamare di Stabia y con el impulso de Sor María Celeste Crostarrosa, de la comunidad de las  Redentoristas, de reciente fundación en el mismo país.

 En sus inicios fue una simple Congregación  de sacerdotes seculares sin votos, pero en 1740, a fin de asegurar una mayor estabilidad, hicieron el voto de perseverancia.
Tras la muerte de Falcoia en 1743, la Congregación, o el Capítulo, eligió a San Alfonso como superior mayor con el título de Rector mayor y, al mismo tiempo, adoptaron los tres votos religiosos.

El Instituto fue aprobado por Benedicto XIV el 25 de febrero de 1749.  En 1761, la Congregación se extendió a Sicilia. La buena reputación adquirida gracias a las misiones y el claro favor del rey, animó a San Alfonso a solicitar la aprobación real.
Tras la profesión de San Clemente María Hofbauer y del Padre Thaddeus Hübl, en 1785,
la Congregación se extendió a las regiones del Norte de Europa. En 1787 se fundó una comunidad en Varsovia. Después de la muerte de San Clemente, en 1820, y bajo la dirección del venerable Padre José Passerat, Vicario General fuera de Italia, la Congregación conoció una considerable expansión hasta llegar a los Estados Unidos.

Con la creciente expansión del Instituto, le fue prácticamente imposible al Rector Mayor gobernar convenientemente la Congregación en Pagani donde era constante objeto de las presiones de la corte de Nápoles. Esta situación llevó a la Santa Sede, en 1841, a dividir la Congregación  en las siguientes Provincias: Roma, Nápoles, Sicilia, Suiza, Austria y Bélgica.
Los redentoristas de Nápoles tuvieron que soportar muchas dificultades, siempre agobiados por el gobierno real y por el hecho de que los  redentoristas transalpinos tuvieran que estar gobernados por otro Vicario General.

Hubo también diferencias en la observancia, sobre todo en el terreno de la pobreza, que provocaron algunas discusiones. En pro de la paz, la Santa Sede, en 1883, puso las casas napolitanas bajo la autoridad de un Rector Mayor propio con un Visitador Apostólico y pidió a los miembros transalpinos celebrar un Capítulo para elegir Rector Mayor que debería residir en Roma. El Capítulo se celebró en 1855 y fue elegido en él el Padre Nicolás Mauron, de la Provincia Franco-Suiza, que estableció su residencia en Roma, en la casa de San Alfonso  en el Esquilino. Los napolitanos aceptaron su autoridad en 1869.
Hacia finales de siglo, la Congregación comenzó a extenderse todavía más fuera de Europa.
Los redentoristas están en América Latina desde 1870, en Australia desde 1882 y en África desde 1899. La primera fundación en Asia se remonta a 1906.   En 1902 llegan a Puerto Rico y en 1946 a la República Dominicana.

Al 31 de marzo de 1997, esta era el cuadro de los  redentoristas:

 

Casas: 733

Obispos: 47

Sacerdotes: 4.272

Diáconos permanentes: 11

Novicios: 177

Profesos no sacerdotes: 646

Postulantes: 758

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Homilia XXX Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo A

Enlace permanente 21 de Octubre, 2008, 12:08

EN CAMINO

27 de octubre de 2008, domingo 30 del tiempo ordinario, ciclo “A”.

LECTURAS:

-         1ra lect.: Ex 22, 20-26

-         Sal 17, 3bc-4.47

-         2da lect.: 1Tes 1, 5c-10

-         Evangelio: Mt 22, 34-40

Autor: Neptalí Díaz Villán CSsR.   Fuente: www.scalando.com

 

DIOS  -  YO  -  PROJIMO

 

El pueblo de Israel tuvo en sus orígenes a huérfanos, viudas, esclavos, mercenarios, inmigrantes, etc. Tiempo después, con la confederación de tribus como organización social y liderado por los jueces, logró una buena estabilidad. Una vez acomodados se olvidaron que una vez fueron pobres, cerraron su corazón a los necesitados y muchas veces se convirtieron en opresores, aprovechándose de los inmigrantes pobres, viudas o huérfanos, que huían de las guerras, de la opresión o la miseria, y llegaban a Israel. La legislación propuesta por el Éxodo (Ex 22, 20-26 - 1ra lect.), conducida por la mano de Dios, se puso a favor de esos débiles, sin importar la raza, religión, o procedencia. Dios siempre favorece al débil.

 

Si le damos una mirada a nuestro mundo, vamos a descubrir esa misma realidad. Cantidad de pobres que cuentan únicamente con sus manos para trabajar; sin tierra, sin dinero, sin conocimientos, sin influencias, mano de obra barata. Países con una deuda externa impagable, superando incluso su PIB. Alguien podría preguntar ¿Dónde esta Dios? O mejor podríamos preguntarnos ¿donde están y que hacen los que dicen creer en Dios? ¿Todavía pensando en la lipo-succión, la lipo-escultura, la válvula intragastrica u otras técnicas para bajar unos kilos por el desorden alimenticio?[1] ¿Todavía pensando en el sexo de los ángeles y en cuántos de estos caben en la cabeza de un alfiler?

 

Claro que son importantes las normas litúrgicas, entrar decorosamente al templo y conservar aquello que aun tiene valides en nuestra Iglesia y en nuestro mundo, pero los cristianos no podemos olvidar nuestra labor de ser sal de la tierra, luz del mundo, levadura que transforma la masa. ¿Se puede ser cristiano y la vez usurero, tramposo y explotador? Como decían nuestros viejos: ¿se puede prender una vela a la virgen y otra al diablo? El evangelio nos puede ayudar a responder.

 

El doctor de la Ley que se a cercó a Jesús para preguntarle no lo hizo con el fin de entablar un dialogo sincero, ni con deseos de ampliar el conocimiento, lo hizo para ponerlo a prueba y tener de que acusarlo. Con las limitaciones de toda legislación, la Ley de Israel, surgida a partir del Espíritu del Señor y del sentimiento colectivo de un pueblo y se deseo de vivir en plena libertad, había caído en manos de juristas que la utilizaban para su propio beneficio. La Ley del Sábado que era fruto del reclamo de los trabajadores que exigían un día para descansar y orar, lo habían convertido en día tétrico en el que no se podía caminar, cocinar o auxiliar a alguien.

 

Jesús puso por encima de cualquier precepto, el amor universal (ágape), que  está por encima del amor familiar (filia) y del amor de pareja (Eros). Ágape es el amor de Dios hacia toda la humanidad. Un amor movido por tres fuerzas básicas en el ser humano: corazón, alma y mente. El corazón (kardía), en sentido bíblico significa lo más profundo del ser humano, desde donde nacen los sentimientos, su sentido vital, los móviles de su accionar. El Alma (psixjé)[2] es el núcleo central, la esencia humana, la vida misma, la energía vital, el ser humano capaz de sensaciones y afectos. La mente (dianóia) es la razón, la inteligencia, las capacidades y posibilidades de desarrollo.

 

Queda claro que Jesús no pidió cositas, lo pidió todo. Amar con todo el corazón, alma y mente, es decir todo el ser humano dirigido en relación de Amor (ágape). Primero a Dios, porque Dios es la fuente del amor. Si mi relación con Dios es de amor y no de miedo, de misericordia y perdón, y no solo de normas, entonces podré vivir el amor, y comprenderé que nací para amar. Me amaré a mi mismo y ese amor gratuito, lo compartiré con mi prójimo. 

 

Es una lógica perfecta que también funciona con lo negativo. Si un niño recibe agresiones de personas, que como no se aman no pueden amar y dan de lo que tienen, si el medio le proporciona desprecios, violencia, etc., asumirá su vida con violencia, agresividad y desprecio. No se amará y pensará que ha nacido para la violencia así mismo y hacia los demás. Aunque en el fondo lo que busca es ser amado, hasta que no experimente el amor, estará incapacitado para amar. Recibo agresión –me agredo – soy agresivo. Recibo amor – me amo – doy amor.

 

El amor humano es imperfecto, está en camino, en vía de desarrollo, en vía de plenitud; nunca podemos decir que de nosotros solo brotan sentimientos de amor.  Así como por más agresión y violencia que una persona haya recibido y haya dado, no podemos decir que ya todo está perdido. Todos tenemos una oportunidad, la gran oportunidad: volver cada día al autor de la vida, a aquel que es puro Amor, a aquel que nos ama profundamente, dejarnos amar por Él y amarle con TODO. Nadie con más autoridad que aquel que dió su vida por los amigos, para invitarnos amar.

 

Como dice la Primera Carta de Juan (4,20-21), quien dice amar a Dios y no ama a su hermano es un mentiroso. Así mismo, amar a los demás sin amarnos a nosotros mismos es imposible, pues quien no se ama no puede amar. Es posible que camufle su patología, su desprecio por sí mismo con una supuesta filantropía absolutamente desinteresada, con una donación total y con algunos aparentemente sinceros signos de entrega y auto desprecio; pero tarde o temprano descubrirá su falacia o tal vez muera engañado y engañando a los más incautos.

 

El amor lo recibo de Dios, lo asumo, lo experimento y lo comunico a los demás. Somos seres sociables, necesitamos amar y ser amados, no podemos amarnos egoístamente. Es absolutamente falso decir que amamos a Dios y no amamos al prójimo; es una mentira cuando nuestras celebraciones litúrgicas, nuestro culto está desligado de un compromiso concreto en especial con el huérfano y la viuda, o sea con el débil (1ra lect.). Preguntémonos si somos parte de los explotadores y usureros, si por culpa nuestra o con nuestra indiferencia, haya personas que se acuesten sin su capa. ¿Nos hemos preguntado dónde va a dormir, donde va a estudiar o a curarse el desplazado, el marginado por las estructuras injustas de nuestro mundo? “Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente… y al prójimo como a ti mismo. En estos dos mandamientos se basan toda la Ley y los profetas”. Sin esto no tiene sentido nuestra fe, ni tiene sentido vivir. Con esto tenemos la plenitud de la vida; alrededor de ello podemos organizar nuestras fiestas litúrgicas, eclesiales, familiares, etc.



[1] Claro que también hay algunos tipos de obesidad que obedecen a factores hereditarios, hormonales o psicológicos, que difícilmente se tratan con dietas o ejercicio. Entonces se requieren tratamientos médicos complejos y costosos.

[2] Psixjé (alma) es una palabra griega. Según la enseñanza de Platón el hombre está compuesto por cuerpo (malo) y alma (buena). “El Cuerpo es la cárcel del alma”, decía Platón. Se trataba de dos principios contradictorios. Pero aquí la palabra alma, aunque está escrita en griego, porque ese fue el idioma en el que se escribió el N.T., tiene un sentido judío, que es distinto.

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Moniciones XXVII Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo A

Enlace permanente 2 de Octubre, 2008, 21:39

Moniciones para a Misa

Por Domingo Vásquez Morales, C.Ss.R.

 

Tiempo Ordinario – Ciclo A

 

XXVII  domingo: Dios traspasa el reino

5 de octubre de 2008

 

Monición de entrada

Buenos días (tardes, noches).  El domingo pasado, guiados por el profeta Ezequiel, reflexionábamos sobre la responsabilidad que supone poner en juego la libertad.  Hoy el profeta Isaías vuelve sobre el tema, pero poniendo el acento en la responsabilidad colectiva.  El proyecto amoroso de Dios se dirige a todos y es para todos.  Y para hacerlo posible busca a personas dispuestas, como diría San Pablo, a pelear por lo verdadero, noble, justo, puro, amable, laudable.  La invitación es a estar atentos porque llega el Señor para ver cómo anda nuestro trabajo.

 

Primera Lectura: Isaías 5, 1-7 (La viña del Señor de los ejércitos es Israel)

El cántico de la viña es una bella composición poética extraída del libro del profeta Isaías que alaba el amor y la solicitud de un propietario por su viña.  Hay que prestar mucha atención a esta lectura porque es el trasfondo literario y teológico del texto evangélico que escucharemos hoy.

 

Segunda Lectura: Filipenses 4, 6-9 (Todo lo que es virtud ténganlo en cuenta y practíquenlo)

Estamos leyendo como segunda lectura la carta de Pablo a los filipenses, una carta llena de simpatía y afecto.  Hay en esta carta una serie de recomendaciones relacionadas con actitudes que deben ser características de los cristianos. 

 

Tercera Lectura: Mateo 21, 28-32 (Parábola de los viñadores homicida)

Si pusiste atención a la primera lectura, pudiste entender qué significa la viña en el Antiguo Testamento, podrás captar mejor la parábola de Jesús con todo el eco que tenía para sus oyentes.

 

 

Oración universal

 

A cada petición contestaremos: “Confiamos en tu Misericordia, Señor”.

 

Para que la Iglesia sea siempre fiel a su misión: anunciar el reino de Dios, procurar que su anuncio llegue a todos.  Oremos…

 

En todos los tiempos Dios envía mensajeros que anuncien con fuerza el Evangelio y remuevan las conciencias.  Para que escuchemos dócilmente la voz de los profetas –la voz del mismo Cristo–, y no se endurezca nuestro corazón.  Oremos…

 

La constante tentación es de edificar nuestra vida sobre nosotros mismos.  Para que descubramos al que es la piedra angular, fundamento de todo edificio.  Oremos…

 

Para que temamos nos sea quitado también a nosotros el reino de Cristo, el Señor, si no damos fruto a su tiempo.  Oremos…

 

Exhortación Final

(Tomado de B. Caballero: La Palabra cada Domingo, San Pablo, España, 1993, p. 189)

 

Te bendecimos, Padre, porque tu amor nos eligió

como tu pueblo, como la viña que tú cuidas con ternura;

en ella el cáliz del vino nuevo de la sangre de Cristo

sella por tu Espíritu la nueva alianza con tu pueblo, la Iglesia.

 

Tanto amaste al hombre que le diste a tu propio Hijo.

Y él se entregó incondicionalmente en manos de los pecadores,

para que de su sangre derramada naciera el nuevo pueblo,

como de la uva prensada nace el vino joven de la fiesta.

 

Haz, Señor, que en la viña de tu Iglesia podamos ofrecerte

no los agrazones de nuestro egoísmo, sino frutos maduros

de la humanidad, fraternidad, solidaridad, justicia y paz. Amén.

 

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Preguntas, comentarios y agradecimiento a: Domingo Vásquez Morales, C.Ss.R.

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Moniciones y homilía XVIII domingo del Tiempo Ordinario Ciclo A

Enlace permanente 29 de Julio, 2008, 23:57

Moniciones para a Misa

Por Domingo Vásquez Morales, C.Ss.R.

 

Tiempo Ordinario – Ciclo A

 

XVIII domingo: Lecciones de la paciencia de Dios

3  de agosto de 2008

 

Monición de entrada

Buenos días, tardes, noches.  Las lecturas de hoy nos hacen pensar en las estadísticas y  las imágenes patéticas de la realidad de la pobreza y del hambre en el mundo, en que a nosotros nos ha tocado vivir.  Vivimos en un mundo donde tres cuartas partes de la población está infraalimentada y una gran parte de la misma es víctima del hambre, las enfermedades y la muerte prematura.  La gran masa del mundo y sus riquezas son tan sólo para el 20 por ciento, mientras que el ochenta por ciento se tiene que contentar con las migajas.  Pidamos que el Redentor nos sacie, por nuestra participación en esta Eucaristía, con el pan de vida y nos haga más solidarios con todos los que padecen hambre en este mundo.


Primera lectura: Isaías 55, 1-3 (Dios alimenta gratuitamente a su pueblo)

En la primera lectura de hoy el profeta Isaías nos invita a buscar a Dios y a convertirse a Él.  Esta invitación está expresada en la invitación a un banquete: agua, vino, leche, buena comida, platos sustanciosos, que nos serán ofrecidos gratuitamente.  Lo único necesario para alcanzar esta abundancia de bienes es encaminarse hacia Dios, escuchar su voz y vivir atento a su voluntad.


Segunda lectura: Rom 8, 35.37-39 (Nada podrá apartarnos del amor de Dios)

Lo que ha hecho Jesucristo por la humanidad es expresión de un amor tan fuerte que nada ni podrá deshacerlo, escucharemos un texto de Pablo a los romanos, donde nos ofrece una lista de siete sufrimientos, muy actuales al hombre de hoy, el apóstol asegura que ninguno de ellos es suficientemente fuerte para separarnos del amor de Cristo, entonces: ¿quién podrá separarnos del amor de Cristo?


Tercera lectura: Mateo 14, 13-21 (Multiplicación de so panes y de los peces)

La Eucaristía es el pan de los tiempos mesiánicos.  Las comidas de Jesús tienen mucha importancia en el Evangelio.  Sus narraciones están llenas de contenido teológico.  Eran el signo del pan imperecedero, del pan vivo, del pan que da la vida.  Las palabras de Jesús en este texto de san Mateo: “tomó los panes, levantó los ojos al cielo, los bendijo y partiéndolos se los dio a sus discípulos; los discípulos se los dieron a la gente…”, son prácticamente las palabras de la institución de la Eucaristía, con el mandato incluido de llevar este pan, llevar a Cristo y cuanto Cristo significa al mundo entero.



Oración universal


A cada petición contestaremos: “Señor, danos siempre de ese pan”

 

  • Por los que han recibido la misión de anunciar el Evangelio del reino de Dios y de educar en la fe a los creyentes, roguemos al Señor.

  • Por todos los que han descubierto lo realmente importante en su vida y por ello han renunciado generosamente a todo lo demás, roguemos al Señor.

  • Por los que no se sienten capaces de optar por los bienes del reino de Dios, roguemos al Señor.

  • Por todos nosotros, llamados a descubrir el tesoro escondido, la perla de gran valor, y preferir sobre todo el reino de Dios, roguemos al Señor.

 

Exhortación Final

(Tomado de B. Caballero: La Palabra cada Domingo, San Pablo, España, 1993, p. 162)

 

Te bendecimos, Dios de los pobres y hambrientos del mundo,

 porque Jesús se compadeció de la gente extenuada y famélica,

y repartió en abundancia el pan del reino a los pobres.

El invita también a su mesa eucarística a todos tus hijos,

como hermanos que participan del mismo pan familiar.

Nosotros querernos celebrar dignamente la cena del Señor,

con un corazón abierto al amor y la fraternidad universal,

compartiendo la fe, el pan y la vida con nuestros hermanos,

especialmente con los más pobres de bienes y derechos.

Danos, Señor, hambre del pan de vida que eres tú,

y sáciala definitivamente en el banquete de tu reino.

 

 

Amén.

 

 

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Preguntas, comentarios y agradecimiento a: Domingo Vásquez Morales, C.Ss.R.

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EN CAMINO

Tiempo Ordinario, ciclo “A”

 

3 de agosto de 2008 XVIII Domingo

 

Autor: Neptalí Díaz Villán; C.Ss.R.                            Fuente: www.scalando.com

 

-         1ra lect.: Is 55,1-3

-         Sal 144, 8-9.15-18

-         2da lect.: Rom 8,35.37-39

-         Evangelio: Mt 14,13-21

 

Compartir el pan

Nos encontramos hoy con uno de los relatos evangélicos claves en el proyecto de Jesús redactado en forma de milagro, un género literario muy usado en la época. No todos los relatos bíblicos están en los cuatro evangelistas; algunos se encuentran únicamente en los sinópticos (Mt, Mc y Lc), otros sólo Juan, algunos son propios de cada evangelista y unos pocos relatos están en los cuatro evangelios, entre ellos el relato de Mateo que hoy leemos. Marcos y Mateo lo narran además dos veces cada uno; en total hay 6 narraciones de este mismo acontecimiento. Esto no es casualidad.

 

Más que un momento puntual en la vida de Jesús, el presente relato abarca toda su vida, su trabajo, el desarrollo de su ministerio público, su dimensión ético social, lo que en filosofía latinoamericana llamamos se llama  la praxis histórica.

 

Jesús buscó un lugar desierto y apartado. A Juan el Bautista lo habían asesinado y no había un buen ambiente para estar a la luz pública; en estos momentos duros de persecución los seres humanos sentimos que ánimos se bajan y es preciso la reflexión y la oración, a fin de llenarnos de la fuerza y la sabiduría de Dios para enfrentar la realidad. La gente, que veía en Jesús una luz de esperanza para sus vidas, lo siguió caminando desde las ciudades. No lo siguieron en carruajes o en caballos, ni siquiera en burro. ¡Se fueron caminando! Se trataba de gente pobre, hambrienta y enferma, no se sabe qué tipo de enfermedad, pero sabemos que la enfermedad representa las fuerzas que no nos permiten vivir en libertad y desarrollarnos con nuestras plenas facultades humanas.

 

Y dice el texto que Jesús los sanó. Una buena oportunidad para un pantallazo, el escenario perfecto para ganar adeptos vendiendo ilusiones a la gente, como solemos ver cada día tantos oportunistas entre nuestras barriadas.

 

¡Una imagen vale más que mil palabras! Un pantallazo en tiempo de elecciones vale más que mil razones. No es raro ver a nuestros gobernantes, sobre todo cuando están en campaña, repartir personalmente y ¡claro!, ante las cámaras, bonos de alimentación, becas para estudio de niños pobres, préstamos flexibles para madres cabeza de hogar, dotación para las escuelitas públicas, y otros “regalos”, que lo pudieran hacer los directos encargados de las diferentes dependencias. Así se evitaría tanta aglomeración, confusión y el desplazamiento desde la capital. Pero el impacto en imagen  que produce un “Papá Noel” es muy grande, así la alegría dure poco. La escena se repetirá cuando sea necesario otro golpe de opinión. Jesús, dice el texto, actuó movido por la compasión; ese fue el motor que lo impulsó para su predicación y para toda su obra, no actuó para ganar adeptos ni por ovación del respetable público que hoy aplaude y mañana condena.

 

“Despide la multitud para vayan a las aldeas y compren de comer”, dijeron sus discípulos. Los curas a las sacristías, se le oyó decir hace unos años a un ilustre ministro. A la Iglesia le corresponde lo espiritual y a la gente del mundo lo material pues los sacerdotes son los médicos de las almas, dicen otros despistados. Es más fácil y menos peligroso hablarles de las llamadas verdades eternas: el cielo, el infierno y el purgatorio; de cómo tener unas almas limpias de todo pecado para alcanzar el cielo, y de los dogmas “probados”, seguros e infalibles, que del día a día y nuestro compromiso ético social con la construcción de la historia, donde, como cualquier mortal, nos podemos equivocar y además meter en problemas. Siempre va estar esa tentación de los discípulos: “despide la multitud”, no nos metamos en eso porque puede ser peligroso.

 

Además, siempre va a estar la tentación monetaria - mercantilista en una sociedad que pretende alcanzarlo todo con dinero: “para que vayan a comprar”. Mucha gente para dar respuesta a las problemas de pobreza, espera un benefactor que ayu