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Virgen María

 

Monciones III Domingo de Adviento Ciclo A

Enlace permanente 10 de Diciembre, 2007, 9:02

Moniciones para la Misa

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Adviento

III Domingo

16 de diciembre de 2007

Autor: Domingo Vásquez Morales, C.Ss.R.                                                                       Fuente: www.scalando.com 

III Domingo de Aviento. Ciclo A

Hazpara ver las lecturas del día:

-          1ra lect.: Is 35,1-6.8-10

-          Salmo 145,6-7.8-9bc-10

-          2da lect.: Sant 5,7-10

-          Evangelio: Mt 11,2-11

 

"El que ha de venir"

LAS LECTURAS DE HOY

Monición de entrada:

 

Hoy nos encontramos en el tercer domingo de Adviento.  El profeta Isaías nos describe la venida del Mesías que salva a los pobres e introduce la era de la alegría.  Nosotros los que vivimos en este tiempo en este tiempo de gracia, somos aún más bienaventurados que aquellos que se prepararon para su primera venida.  Celebremos esta Eucaristía en el espíritu del Adviento.  De pie, por favor, para recibir a los ministros cantando con alegría.

 

Primera lectura: Isaías 35, 1-6a.10 (Dios vendrá y nos salvará)

El pasaje de Isaías, de quien se toma la primera lectura de hoy, es un canto a la alegría, exultación desbordante ante la proximidad del Nuevo Éxodo.  El desierto lo veremos florecer.  El pueblo de Dios no tendrá nada que temer porque todos serán salvados.  Presten atención a este mensaje lleno de alegría y confianza.

 

Segunda lectura: (Santiago 5, 7-10 (Manténganse firmes: el Señor está cerca)

En la segunda lectura, tomada de la carta del apóstol Santiago, se nos invita a revestirnos de paciencia.  Mientras luchamos contra las injusticias, los cristianos levantar los ojos al cielo hasta que Dios remedie nuestra situación cuando aparezca como juez.  Como el labrador espera pacientemente las lluvias y su cosecha, así nosotros debemos esperar la segunda venida del Señor.

 

Tercera lectura: Mateo 24, 37-44(¿Eres tú el que ha de venir?)

San Mateo, en el Evangelio de hoy, Juan Bautista, prisionero en la a cárcel, envía a algunos de sus discípulos a preguntarle a Jesús, si es Él el Mesías o no.  La respuesta del Maestro es indirecta: hace referencia a lo que Él hace y dice, que es, precisamente, lo que se espera que suceda en los días del Mesías: los ciegos ven, los sordos, oyen y los cojos andan.  Nos ponemos de pie para escuchar este escalofriante mensaje del Señor.

 

 

Oración Universal:

Después de cada pausa, respondan por favor: Quédate con nosotros, Señor.

 

 

  1. Por la Iglesia, para que a tiempo y en todo momento propague la construcción del Reino de Dios.

 

  1. Por los gobernantes, especialmente los de nuestra nación, para que en todo momento cumplan con fidelidad las promesas que hacen a sus pueblos.

 

  1. Parque que aceleremos nuestra preparación espiritual durante este tiempo de Adviento, para que recibamos al Señor en nuestros corazones.

 

  1. Por nosotros, los aquí recibidos, en torno al banquete de la Eucaristía, para que nos llenemos de alegría y paciencia cuando preparamos nuestros hogares y a nosotros mismos para la próxima fiesta de Navidad.

 

Exhortación Final

(Tomado de B. Caballero: La Palabra cada Domingo, San Pablo, España, 1993, p. 28)

 

Te glorificamos, Cristo Redentor, porque tú eres

nuestra única esperanza y salvación en este bajo mundo.

¿A quién iremos?  Sólo tú tienes palabras de vida eterna.

Somos dichosos porque no os sentimos defraudados por ti.

 

Haznos, Señor, creyentes invulnerables al desencanto:

de fe robusta, esperanza alegre y caridad ardiente,

siempre en camino, que se duermen ni se venden,

ardiendo como lámpara inagotable al servicio de la vida,

del amor, de los derechos humanos y de los pobres,

con la vista fija en el reino de Dios que apunta en adviento

como fermento de conversión personal y cambio estructural.

 

Amén.

 

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Preguntas, comentarios y agradecimiento a: Domingo Vásquez Morales, C.Ss.R.

Todo el material de esta publicación está libre de restricciones de derechos de autor y puede copiarse, reproducirse o duplicarse sin permiso alguno.  Sólo tiene que hacer una oración por las vocaciones redentoristas del Caribe.

 

Especial de Navidad:  http://www.scalando.com/Liturgia/navidad.htm

 

Cadena de oración: http://www.scalando.com/orando.htm

Oración de discernimiento: http://www.scalando.com/elecciones/oracion_de_discernimiento_2006.htm

Homilía para hoy

Nos llega desde Colombia... Para crecer humanamente...  Con una variedad de temas, mensajes, entrevistas, música, todo en una sola revista, llamada: NOTAS HUMANAS Y DIVINAS.  Entre aquí.

Grupos de interés: http://www.egrupos.net/grupo/scalando; http://www.egrupos.net/grupo/moniciones; http://blogs.vivito.net/blog/scalando463

www.scalando.com / www.casacristo.com / www.cssr.com

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Homilía para el XXXIII Domingo del Tiempo Oridinario Ciclo B

Enlace permanente 14 de Noviembre, 2006, 0:09

EN CAMINO

Tempo Ordinario, ciclo “B”

 

19 de noviembre de 2006, Trigésimo Tercer Domingo

 

Autor: Neptalí Díaz Villán CSsR.                                 Fuente: www.scalando.com

 

 

1ra lect: Dn 12, 1-13

Salmo responsorial: 15, 5.8-11

2da lect.: Heb 10,11 -14, 18

Evangelio: Mc 13,24-32

 

Literatura apocalíptica

 

Los textos de hoy (Dn 12 y Mc 13) fácilmente podrían utilizarlos aquellos grupos pseudo religiosos, aves de mal agüero, que suelen gritar en sus templos y en las plazas, o anunciar en sus psicodélicas publicaciones, que reparten a granel, el fin del mundo y el exterminio de todo ser viviente que no esté con ellos. Siembran el terror con sus amenazas de una inminente destrucción de la tierra porque, según ellos, el pecado del hombre está haciendo que se acabe la paciencia Dios y de un momento a otro va a tomar venganza. Infunden pánico a los caracteres débiles y presionan psicológicamente para que se unan a su grupo, pues dicen ser la única religión verdadera. Por lo tanto, la única salida para salvarse.

 

Estos grupos, para defender lo propio y ponerlo en la cumbre de la perfección, acuden al antiguo y falaz “argumento” de desprestigiar las obras de los demás. Para asegurar que su religión es verdadera, dicen que las demás son falsas. Para decir que su religión es la mejor, que las demás son las peores. Para decir que su religión es la única que lleva a Dios, pregonan que las demás llevan a la perdición porque encarnan a la bestia del Apocalipsis (Ap. 17,1ss)

 

Muchos despistados caen ingenuamente en sus trampas y se vuelven aún más fanáticos que ellos. La ignorancia de mucha gente la hace presa fácil del engaño, pues como dijo el tío Einstein: “la ciencia sin religión cojea, la religión sin ciencia es ciega”[1]; y un ciego no puede guiar a otro ciego (Mt 15,14).

 

Ayudados de las ciencias humanas (exégesis, hermenéutica, escriturística, historia, arquelogía, etc.), hoy sabemos que estos textos no son anuncios del fin del mundo ni amenazas de exterminio. Daniel encarna la reacción de una escuela religiosa apocalíptica, frente al totalitarismo del rey sirio  Antíoco IV Epífanes 168-165 a.C. El capítulo 13 de Marcos pertenece al llamado discurso escatológico, dado después de la destrucción de Jerusalén por parte de las legiones romanas, como represalia al levantamiento de los guerrilleros celotes quienes pretendían, con el apoyo del pueblo, liberar a Israel de la bota romana (66 – 70 d.C.) Pero fracasaron en su intento, y los romanos no sólo aplacaron la insurrección celote sino que acabaron con todo. No dejaron títere con cabeza: ciudades, sembrados, instituciones, sinagogas, el templo, ¡todo!

 

Estos dos textos están escritos con el género literario apocalíptico. Apocalipsis quiere decir revelar, quitar el velo y hacer presente algo que ya lo estaba, pero en forma oculta. La literatura apocalíptica, con un leguaje simbólico, hace una lectura del presente, no es una precognición del futuro. En esa lectura del presente condena el orden imperial esclavista que genera exclusión y por lo tanto caos para los excluidos. Es un juicio a la historia: “Busca reconstruir la conciencia, para hacer posible la reconstrucción de un mundo diferente”[2].

 

Algunos biblistas de la de exégesis liberal, calificaron toda la apocalíptica como un movimiento extramundo, cósmico, fuera de la historia y al margen de la sociedad política. Pero, aunque se vieron muchos rasgos de este tipo, la literatura apocalíptica no deja de ser una protesta contra la historia escrita y manipulada por los poderosos. Manifiesta el drama que vive el ser humano y su deseo de cambio: “dichoso aquel que sepa esperar y alcance mil trescientos treinta y cinco días” (Dn 12,12). Es una experiencia existencial, realista, que ve a Dios como fuente de la vida.

 

En un lenguaje mítico, narra el deseo del pueblo para que termine la forma organizativa de este mundo (fin del mundo) y el principio de otro. Manifiesta el anhelo utópico de que el dolor, las privaciones, la opresión, la miseria, la guerra y todo lo que desintegra al ser humano, se acaben y lleguen la paz y la felicidad. La apocalíptica es consciente de lo difícil que es llegar a éso; por ello afirma que el deseado cambio será largo e irremediablemente sólo puede esperarse de Dios.

 

El fragmento de Daniel que hoy leemos, anuncia la intervención de Dios en favor de sus fieles a través de Miguel, el ángel encargado de proteger a su pueblo. En medio de la crisis desatada por la invasión helénica, el libro de Daniel hace un llamado a la esperanza, a no renunciar ante la fehaciente violación de sus derechos por parte del imperio de la muerte. Invita a rechazar el señorío de los opresores, quienes a filo de espada se mostraban como dueños absolutos del tiempo y de la historia. Ellos brillaban como estrellas mientras opacaban al pueblo y lo hacían dormir bajo la tierra. No emitían una luz generosa capaz de alumbrar, sino una llamarada voraz que consumía lo que le correspondía al pueblo generando miseria y dolor.

 

Daniel le dice al pueblo que ese poder no va a durar para siempre. Que Dios va a intervenir para salvarlo y que quienes van a brillar no serán los poderosos sino los sabios: “Los sabios brillarán como  brilla el firmamento, y los que hayan guiado a los demás por el camino recto brillarán como estrellas para siempre.

 

 

Jesús (o el evangelio de Marcos que pone en boca de Jesús estas palabras), no hablaba de una tribulación futura sino de la gran tribulación por la que pasaba la comunidad cristiana en ese momento. La referencia a la conmoción cósmica descrita como estrellas que caen y un gran ejército de astros que se tambalean, el sol y la luna que se oscurecen, etc., son una forma muy antigua de describir la caída de algún rey o de una nación opresora. En aquella época, el sol y la luna eran representaciones de divinidades paganas (cf. Dt 4,19-20; Jr 8,2; Ez 8,16), mientras que los demás astros y las potencias del cielo, representaban a los jefes que se sentían hijos de esas divinidades y en su nombre oprimían a los pueblos, sintiéndose ellos también como seres divinos (Is 14,12-14; 24,21; Dn 8,10).

 

Jesús anuncia no tanto la caída de un imperio y la subida de otro, sino los efectos liberadores de su evangelio. Lo que debía venir no era el reinado de Jesús, como nuevo monarca absoluto, sino el reinado de Dios, que integraría a todos en un mismo amor. Para rescatar al ser humano dominado por las fuerzas del mal, se debían acabar los sistemas injustos que se erigían como astros en el firmamento humano. Los sistemas que generaban destrucción y muerte, aunque muchas veces se disfrazaban de soluciones vitales, debían acabarse. 

 

¿Se anuncia del fin del mundo? ¡Claro que se anuncia el fin del mundo! Pero no del mundo en cuanto cosmos, sino del mundo en cuanto estructura de poder, simbolizado por los astros del cielo y los ejércitos celestes. “Su finalidad es dar esperanza a un grupo que tiene problemas, mediante la interpretación de su situación terrenal actual, a la luz de una existencia sobrenatural y de futuro, para influir en el conocimiento y conducta de su auditorio mediante la autoridad divina”[3].

 

A la luz de la literatura apocalíptica podríamos hacer hoy una lectura del presente y descubrir cómo muchos de nuestros hermanos viven la gran tribulación. Cómo abunda la idolatría en nuestro mundo postmoderno y cómo unos seres humanos  se erigen como absolutos del mundo y de la historia, y, encumbrados como los astros del cielo, absorben la savia de los pobres para mantenerse bien alto. “Nuestro mundo quiere hacer pasar el lucro, la productividad, el poder, el progreso técnico, el logro y la eficacia antes que la libertad, la calidad de vida y la dignidad humana. Los valores del imperio se presentan como absolutos pues ellos sustentan la unidad y la potencia, el único dios que se tolera es el que declare la supremacía de los ganadores”[4].

 

Naturalmente, el cambio causa un poco de temor y a veces el miedo es tanto, que se prefiere lo malo conocido que lo bueno por conocer. Pero ese cambio, más que miedo debe causar alegría; tanto como la alegría de los ciegos cuando ven la luz, o la de los encarcelados y oprimidos cuando son liberados.

 

En medio de la gran tribulación por la que pasan muchos hermanos nuestros, y por la que podemos pasar también nosotros por alguna circunstancia, tenemos la tarea de hacer presente al Hijo del Hombre, vencedor de la muerte. Cristo resucitado en medio de nosotros tiene la capacidad de devolver la armonía a las personas y a los pueblos.

 

En vez de perder tiempo y energía a tantas necedades catastróficas, fruto de lecturas descontextualizadas de la literatura apocalíptica, de mentes trastornadas y deseosas de protagonismo, pongamos mano a la obra. Se hace necesario en estos momentos una actitud de fe, de resistencia y de esperanza activa, para hacer posible un mundo diferente con la ayuda de Dios. Porque Jesús ha vencido al mundo (Jn 16,33b), otro mundo es posible. Todos debemos comprometernos con la desaparición de toda estructura desintegradora al interior o al exterior del ser humano, y con la reconstrucción de un mundo nuevo en el cual reinen la paz y la armonía. Ésa es hoy, la tarea de la comunidad que sigue a Jesús.

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Preguntas y comentarios a Neptalí Díaz Villán CSsR. (neptalidv@yahoo.com)

 

*     Moniciones y oración Universal

*       Nuevo Artículo: La redención en la Espiritualidad de San Alfonso por Noel Londoño, C.Ss.R. http://www.scalando.com/espiritualidad/redencion.htm

*       Una meditación para cada día del mes http://www.scalando.com/meditaciones.htm

*       Moniciones para la Misa diaria: http://www.scalando.com/moniciones/diarias/index.htm  con la firme determinación de te guste este servicio, el cual entregamos en tu computadora

*       Noticias de los Misioneros Redentoristas: www.scalando.com/noticias.htm

*       Moniciones para el domingo 19 de noviembre de 2006

Grupos de interés: http://www.egrupos.net/grupo/scalando; http://www.egrupos.net/grupo/moniciones; http://blogs.vivito.net/blog/scalando463


[1] ALICE Calaprice, Einstein entre comillas. Norma, Bogotá 1997, 178

[2] RICHARD Pablo, Apocalipsis, reconstrucción de la esperanza, Colección Biblia 65, Verbo Divino,

      Quito, 1999. 13

[3] BOEVE Lieven, En: Revista selecciones de Teología. No 167, Barcelona 2003, 229

[4] COTÉ Guy, Resistir, reflexión sobre el libro de Daniel. Paulinas, Bogotá 1996, 72

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